El Hilo Invisible

Un hilo tenso, suelto, visible, muy fino y oculto... que siempre anda atravesando algo... uniendo dos puntos que, sin él, no llegarían a conectarse.
Desde 1996 escribo sobre lo que me pasa. Desde el año 2000 empecé a hablar al otro... y desde 2007, a quien buscaba algo parecido a lo que yo vivía o necesitaba encontrar, simplemente, respuestas.
Siempre viví mi escritura como algo que hilvana, que empieza a tejer transformando el tejido y los colores que llevo dentro por algo distinto cuando sale a la luz... con una estructura e identidad propia...
El hilo va solo, yo solo transcribo a veces con teclado, otras a mano, como fiel servidora de una energía que ya aprendí a atender. Así ha sido desde el principio y ya no sabría vivir sin él, sin sacarlo a la luz.
Descansa, me dicen a veces.
Ya... pero es que no me canso. Me pone en un sitio tan bonito, y lo que sale ha tenido tantas formas, que me ilusiona como cuando empecé. Es como si dentro de mí hubiera una caja mágica con un fondo infinito y yo me veo al dictado, ayudando con la forma.
Creo que si no se vive, esto no se entiende.
Cuando empecé el blog en Blogspot, el mundo era otro y yo era otra. Hacía años que había descubierto un camino rico que voy a recorrer hasta el final de mis días con uno de mis grandes acompañantes, La Homeopatía Unicista... un tesoro que sigo llevando conmigo, aunque ya no escribiré sobre ella hasta que las cosas no cambien ahí fuera.
Cada hilo tiene su momento.
Y este espacio web también tiene el suyo.
De un lado estoy yo. Al otro, estás tú, vosotros, y con el tiempo, se convierte en algo que ya no es solo mío.
Sé que estáis ahí y os quiero agradecer que sigáis al otro lado del hilo, con la frecuencia que sea, desde donde sea.
Gracias por vuestras opiniones, por vuestros mensajes, por vuestras propuestas, aunque algunas sean rocambolescas... y gracias por enseñarme tanto, por mostrarme partes de la vida y del mundo que sin vosotros no hubiera podido ver con tanta profundidad.
Gracias por tantos momentos.
Gracias por hacerlo siempre con tanto cariño.
No hay duda de que el hilo existe. Lo sé porque lo vivo y porque vosotros también lo habéis sentido alguna vez, aunque quizás no supierais cómo llamarlo.
Y aquí está la clave. Este hilo invisible también lo tienes tú.
No como algo que hay que aprender de fuera, sino como algo que ya está y que nadie te enseñó a ver. Quizás no llegue a través de la palabra y sea de otra manera, más tuya, más nueva.
Da igual la forma... el hilo siempre será el hilo.
Atraviesa lo que fue. Pone consciencia a lo que está siendo ahora.
Une a quien eras cuando empezó todo con quien eres ahora.
Te conecta, a ti que lees esto hoy, con alguien que lo escribió desde un lugar completamente diferente... Se puede reconocer esa intimidad en los dos lados.
Por eso este espacio existe para que encuentres este hilo. Para que cuando lo veas, sepas que siempre estuvo ahí, en ti.
Ese hilo es invisible porque nadie nos enseñó a verlo.
Mientras haya algo que quiera salir, el hilo encontrará el camino y yo estaré aquí, dejándome llevar por él.
Seguimos.









